Las mejores historias culturales de la semana (3-7 agosto)

Los últimos días han venido cargados de novedades en el mundo de la cultura. Historias colmadas de esperanza, de talento, de luz y color, de ingenio y pasión. Historias que se abren paso y consiguen hacernos mirar el presente y el futuro con esperanza, pues demuestran que este país tiene magníficos artistas, y no sólo aquellos cuyos nombres aparecen en grandes carteles o destacados con luces de neón.

Las artes escénicas son uno de los ámbitos donde la creatividad de los artistas ha combatido la incertidumbre y el desaliento suscitados por los tiempos que corren. Lejos de perder el ánimo y las ganas de crear, desde el teatro se han puesto en marcha una serie de iniciativas revolucionarias que pretenden hacer llegar la cultura a todas partes, sin barreras, propulsada por las nuevas tecnologías. Nuevas formas de transmitir, a través de pantallas, la esencia de un guión y las emociones de actores y actrices, que se cuelan en nuestros hogares como nunca antes habríamos podido imaginar.

Una de estas preciosas iniciativas ha sido bautizada como ‘Amor de cuarentena’. Esta obra no se interpreta desde un escenario. No está pensada para ser escuchada desde las butacas de un teatro, sino que podemos disfrutarla desde el sofá de nuestra casa gracias a la versatilidad de un teléfono móvil. A través de audios e imágenes compartidos en WhatsApp, asistimos a una historia de amor protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Cecilia Roth. Una insólita forma de aproximarse a las artes escénicas guiados por la fuerza expresiva y la calidez de una voz que parece susurrarnos al oído.

Tampoco nos ha dejado indiferentes la obra Los 7 Franceses que, bajo la batuta del director argentino Pablo Razuk, ha sido interpretada íntegramente de manera virtual. Las casas de cada uno de los protagonistas de esta historia se han convertido para la ocasión en escenarios improvisados desde donde es posible acercar a los espectadores la magia del teatro en streaming.

Este tipo de teatro es una opción que ha nacido en un contexto como el actual, donde las compañías no saben exactamente a qué se enfrentan. En Barcelona, por ejemplo, los teatros se niegan a abrir hasta que no se amplíe el aforo máximo permitido, ya que ahora mismo resulta inviable recibir espectadores si sólo se permite la mitad de la capacidad de las salas. Suele decirse que la alternativa a reinventarse es morir. Sin embargo, las nuevas formas de creación no son una prueba de que las artes escénicas tradicionales vayan a desaparecer tal y como las concebimos, sino una demostración de que el arte brota aunque todo parezca en contra, como una flor que nace espontáneamente en el lugar más insospechado.

Los teatros van a continuar llenándose, los focos van a seguir iluminando los escenarios ante un público numeroso e ilusionado. Un ejemplo clarísimo es la última edición de El Grec, festival donde la ocupación ha superado el 91%. También han resultado todo un éxito las funciones de La Traviata de Verdi representadas en el Teatro Real de Madrid, que han atraído a 22.000 personas. Porque la cultura puede desenvolverse con total seguridad, y el amor por ella es más fuerte que cualquier miedo.

Cuando el teatro se fusiona con otras artes, como la música y la danza, en un contexto familiar y ameno, surgen proyectos como Terrats en Cultura, que desde las azoteas cautiva al vecindario ofreciéndole espectáculos íntimos. Una bella forma de cultivar el espíritu simplemente saliendo al balcón y dejándonos llevar por el ritmo cercano de un artista. La iniciativa, que tendrá lugar este mes, se la debemos al grupo Coincidències.

La música, al igual que el teatro, tampoco se queda atrás en cuanto a éxito. Festivales como Cruïlla XXS y Peralada, adoptando fórmulas novedosas para amoldarse a las circunstancias, han triunfado con 35.000 y 91.000 espectadores respectivamente. Del mismo modo, la danza no se detiene: el programa DNA 2020 ha tenido lugar en Navarra siguiendo todos los protocolos pertinentes para demostrar que se puede convertir el movimiento en arte y, además, en compromiso por la igualdad.

Esta semana también ha habido novedades en el mundo literario. Nos ha llamado la atención la Feria del Llibre Únic, impulsada por la editorial Comanegra, que como su nombre indica pone el foco sobre una única obra a la semana para tratar de dar vida a títulos que quizá de otra manera pasarían desapercibidos. Aunque iba a celebrarse este año, la crisis sanitaria ha obligado a retrasar la feria hasta el verano del año que viene. Estamos impacientes por saber qué reacciones suscitará.

Hablando del sector editorial, el pasado martes 4 de agosto se abrió el plazo para que los libreros independientes soliciten ayudas a sus negocios. Si tienes una pequeña librería, no tardes en informarte y realizar el proceso si lo requieres, ya que sólo es posible pedirla durante 15 días hábiles a partir del día 4. Puedes leer más acerca de esta cuestión en este enlace.

En definitiva, la cultura está en movimiento. Cada día artistas veteranos y noveles, jóvenes y no tan jóvenes, mujeres y hombres, se afanan por dar rienda suelta a su creatividad y compartirla con los demás para alimentar nuestra alma. Pase lo que pase. Sobre escenarios o en garajes, en directo o en streaming. Pero siempre junto a nosotros, acompañándonos.

Cada semana os proponemos a vosotros que nos acompañéis para conocer historias fascinantes. Para demostraros que no habrá obstáculo que nos detenga como artistas o espectadores, y que la cultura tiene alas que pueden llevarla a cualquier azotea o rincón de nuestras vidas.

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